Espero que la repercusión de este documento no conlleve ningún perjuicio para nuestra región, y sirva para volver a sufrir algún tipo de marginación presupuestaria. Deseo que todo se quede ahí, en un documento con mayor o menor rigor, más o menos objetivo, y que no se le dé mayor trascendencia, especialmente porque si abrimos el melón de la solidaridad entre regiones y esas cosas, todos comenzaremos a enseñar nuestras cartas, algunas de ellas de gran valor, y se puede provocar una auténtica batalla autonómica, que bien creo que el Presidente no quiere, ni mucho menos los que nos sentimos demócratas, progresistas y miembros de un país, donde el diálogo y la concertación, afortunadamente forman parte de la estrategia del gobierno.
Aspiro a comprobar que en este país, se va a respetar el sistema de financiación y se va a dialogar para reformarlo, pero jamás desde el imperativo de legalidad que se le pueda dar a un documento que ni se ha consensuado, ni ha sido elaborado por todas las partes integrantes, y que simplemente es un capricho absurdo, que obedece a un compromiso verbal que no tiene ningún fundamento y que desde mi punto de vista se ha hecho tarde, mal y nunca.
Ahora, Extremadura, debería publicar sus propias balanzas, y luego cada cual defenderá su versión, no sabemos si de manera dialéctica o habrá que recurrir a procedimientos más complejos y costosos. Cualquier cosa será válida contar de defender los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de esta región.
