Hoy, con el párroco y un amigo, hemos comenzado a caminar a las 8:30 de la mañana para tomar nota de los sitios en los que realizaremos las paradas, avituallamientos y otros datos necesarios para la organización de esta marcha de peregrinación hacia Guadalupe, en la que los jóvenes transportaran una imagen y donde tendré el privilegio de poder peregrinar al lugar donde vivo, e imagino que vivir de modo diferente el fervor y la fe.
La ruta, a pesar de que no es la época, paisajísticamente hablando, más adecuada, ofrece unas posibilidades muy buenas a los amantes de la naturaleza y del senderismo, pues no es excesivamente dura y se realiza en dos horas y media. Es una de las rutas por las que en septiembre se acerca más gente, procedentes de la provincia de Toledo, y además está en perfecto estado de conservación, aunque la señalización deja mucho que desear, con la presencia de muy pocos elementos.
Espero que en poco tiempo, si salen adelante algunos proyectos en los que estoy metido, todos los caminos de Guadalupe, al menos la última de las etapas, estén perfectamente señalizados, acondicionados y promocionados.
