Yo tuve la ocasión de conocerle en persona hace poco más de un año, cuando estuvo en la novena de la Virgen en Guadalupe y compartió un rato con los miembros de la Coral Santa María de Guadalupe. Me sorprendió, además de su corpulencia, su manera de hablar y de conectar. A los pocos días de aquella visita le envié una foto del momento y tuve la inmediata respuesta de agradecimiento por su parte. En Sevilla le van a echar de menos y sobre todo, quienes dentro de la Iglesia nos posicionamos hacia posturas críticas perdemos un importante aliado, una persona con coraje y valor para hablar de temas tan peliagudos como el aborto, la donación de órganos o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Quién sabe. A lo mejor, en poco tiempo lo vemos vinculado a los frailes menores de la bética y regresa a Guadalupe para quedarse más tiempo. Desconozco si está dentro de lo posible o no, pero si que estaría bien tener cerca a alguien como él.
Desde este pequeño espacio del mundo, le deseo lo mejor en su nueva vida franciscana, sobre todo un retiro pleno de paz y de bien.