El compromiso por lo rural que un grupo de socialistas expresó en una convención celebrada en la ciudad de Oviedo (Asturias) se plasmó en un documento, denominado “Declaración de Oviedo”, que constituyó el prólogo de esta ley que pretende esa convergencia mucho tiempo ignorada entre el campo y la ciudad, el mundo rural y el urbano.
Espero que aunque esta ley no sea la panacea,si al menos contribuya de modo claro a este objetivo común de quienes vivimos – y queresmos seguir haciéndolo- en un pueblo, porque así lo hemos decidido de manera libre y porque entendemos que es lo mejor, o al menos mientras existan las condiciones mínimas para ello. El concepto de igualdad entre personas, independientemente del lugar en el que viven, es sin duda uno de los pilares fundamentales en la construcción de cualquier modelo de desarrollo de un país o región. Afortunadamente en Extremadura así se ha entendido, se ha hecho en los últimos 30 años y espero que se siga haciendo por el bien de las generaciones futuras.
El mundo rural es necesario y vital para muchas personas, y por ello bien merece ser tenido en cuenta, después de mucho tiempo de abandono.
