Quienes nos sentimos patriotas y constitucionalistas, sobre todo por vernos impregnados de unos derechos y obligaciones fruto de un esfuerzo colectivo – que nos hacen vivir el presente con ciertas garantías y algunas bondades con respecto a otros pueblos,- no podemos dejar de celebrar y conmemorar, aunque solo sea de manera fugaz, en soledad o como nos dé la gana, sin discursos ni honores, este 31 cumpleaños del “si quiero” por parte del pueblo español a nuestra carta magna, nuestro aliado institucional más importante y nuestro cómplice democrática más relevante.
Por ello, mi celebración y mi consideración hacia este día y lo que representa en mi particular historia, pero también en la de este país que en buena parte es lo que es, gracias a ella y gracias al trabajo de algunas personas que fueron capaz de entenderse por el bien de España, dándonos sin duda un ejemplo histórico que bien pudiera cundir en los tiempos que corren.