La comida que Díaz Ferrán con algunos dirigentes del Partido Popular , justo antes de una de las reuniones importantes, marcó a mi juicio el deterioro progresivo de esta negociación y la postura de intransigencia que han venido defendiendo de manera radical. Como bien ha dicho Carlos Carnicero por mucho que nos empeñemos en enterrar las clases sociales, están siguen muy vivas y hay quienes siguen pretendiedo salir a flote a costa de perjudicar a los más débiles. Los niveles de rebajas de cuotas a la Seguridad Social que plantea la CEOE son inasumibles para cualquier gobierno, pero especialmente para un ejecutivo que defiende la igualdad y la solidaridad entre ciudadanos/as – así como el estado de bienestar- como principios básicos de su acción política. Sería en mi opinión un suicidio y una venta del sistema al mejor postor, en este caso a las empresas, el ceder a estas exigencias. Además, si se hubiesen admitido las condiciones de abaratamiento del despido e incluso la plena libertad para hacerlo, no quiero ni pensar que hubiera pasado con miles de trabajadores y trabajadoras. En este caso, como en otros, la sensatez, la responsabilidad y la madurez han posibilitado una retirada a tiempo, de lo que hubiese supuesto una nueva huelga general en el país y un monumental retroceso social.
Lástima que los empresarios no hayan aprovechado la mano tendida del gobierno y que al final esto haya acabado como el rosario de la aurora, ante la mirada perpleja de unos sindicatos que , poco o nada podían hacer ante la avalancha de despropósitos que los empresarios lanzaban con no muy buenas intenciones.