A medida que uno se hace mayor y comprende que va madurando, es consciente de este particular problema, especialmente porque observa a su alrededor que se trata de algo cotidiano, demasiado extendido y que entiendo nos está indicando en cierto modo qué sociedad y qué mundo estamos construyendo o quizás nos están construyendo quienes de alguna manera dominan ciertos sectores que, en mayor o menor medida, condicionan nuestra vida y nuestras relaciones.
Falta una militancia activa en la unidad familiar y en la entrega diaria, existe una ausencia de valores como la tolerancia y la solidaridad en el entorno familiar, un compromiso serio sobre la responsabilidad que supone por ejemplo casarse y compartir con la pareja algunos aspectos que nos hacen débiles y que suelen formar parte de nuestra intimidad, hasta el punto de poder ejercer un activismo diario que debe conjugar amor, comprensión y sobre todo, mucha, muchísima cesión en aspectos que suelen ser claves a la hora de conducir una relación. Esa estrecha fórmula de lucha y sacrificio personal supone en muchos casos mantener valores como el de la familia, supone el saber y entender que a pesar de que la pareja es importante, no lo son menos aquellos con los que comenzaste a vivir y de los que recibiste mucho a lo largo del tiempo compartido, aunque claro está que hasta cierto punto.
Espero que la oportunidad que nuestro hijo nos está dando nos sirva a su madre y a mi , para transmitirle lo importante que es esto, y sobre todo lo trascendental que resultará en el futuro cuando nosotros no estemos tan cerca de él.
¡Qué así sea!