Todo parece indicar que -una vez más- las responsabilidades se depurarán hasta donde la propia organización del partido quiera. Costa será apartado y sus superiores no darán explicaciones a sus afirmaciones e insinuaciones con respecto a este caso, al menos que Garzón empiece a indagar sobre nuevas pistas y llegue -como es lo deseable- hasta el final de la cadena, donde rodaran cabezas, y quien sabe si desaparecerá del primer plano político, esa generación a la que Manolo Chaves se refería.
¿Tendrá ahora Camps su margen de maniobra y algún amigo que le pueda evadir de una condena, casi segura?El tiempo y la justicia nos desvelaran las claves de esta malla de corrupciòn que ha vuelto a escandalizar a este país.