En mi opinión la clave -o al menos un peso importante en la plena igualdad- está en comenzar a educar a los más jóvenes (chicos y chicas) en los valores que supone esta repetida reivindicación de la igualdad entre hombres y jóvenes, y que hoy -8 de marzo- cobra mayor protagonismo por acuerdo unánime de todas las mujeres del mundo. Un camino es ese al que me refería al iniciar este post, en el seno familiar. Pero además, en los propios centros de enseñanza, en los institutos y en la propia universidad, donde se debe procurar introducir cuestiones de género, con el sano objetivo de evitar muertes y de evitar situaciones de marginación y discriminación.
Por tanto, seamos cómplices y protagonistas, cada cual en su ámbito, para construir un mundo donde sea posible el equilibrio entre sexos, especialmente en lo que se refiere a derechos fundamentales y a compartir responsabilidades, para cambiar el rol de la mujer en una sociedad de futuro que debe ser más igualitaria y justa.
