Con este escenario de excepción solo faltaba estar en buena compañía y eso es lo que el destino me ha regalado con el contacto con varias personas uruguayas que gracias a un proyecto de cooperación han llegado hasta Extremadura, y cómo no también a estrechar la mano con gente de FELCODE y un blogger de la Aldea, Vicente Gutiérrez, con el que he soñado y he vislumbrado un proyecto de participación interesante para la comarca de Las Villuercas. Estos uruguayos a los que me refería son nada más y nada menos que un grupo de intendentes departamentales, que vienen a ser como presidentes de una Diputación. Realmente cuando les presenté nuestros proyectos e intercambié con ellos algunas palabras en torno a este asunto no dudaron en preguntarme sobre cuestiones importantes, sobre pistas y caminos por descubrir en aquel país, sobre oportunidades que tenemos al alcance de nuestra mano y que no debemos dejar escapar.
Es posible que la cooperación que entiende la mayoría de las personas se base en ayuda humanitaria o en atenciones sanitarias o alimentarias. Sin embargo, creo que la cooperación que Extremadura puede y debe apoyar es aquella que se base en capital humano, en intercambio de ideas, en mejora de estructuras sociales y en compromisos que supongan beneficios humanos, tras los cuales indiscutiblemente llegaran los económicos, necesarios para poder vivir en un mundo globalizado. Hoy, le contaba a Kiko que vemos demasiado lejos a estos países y nos implicamos demasiado poco en proyectos con nuestros países hermanos, con Iberoamérica, aquella tierra con cuya conformación los extremeños tuvimos mucho que ver, en lo bueno y en lo menos bueno. Realmente el saber que existen territorios al otro lado del Atlántico, donde no existe una frontera de la lengua, que nos necesitan y desean aprender de nuestras prácticas y métodos, como es el caso del desarrollo rural, uno se siente muy bien y al menos en estos foros, se enorgullece de haber participado en un proceso, que ahora parece tener importancia y la tiene, como modelo a exportar a otras zonas.
Espero que el intercambio de tarjetas que he tenido con Alberto, Gerardo, Julio, Ramón, Tabaré y el resto, me ayuden a conocer un poco más Uruguay y a profundizar en esas comunidades humanas que mucho tienen en común con Extremadura, como Salto, Rivera, Artigaso o Treinta y Tres, y sobre todo estos y otros ecuentros, ayuden a Extremadura a liderar un proceso, el de la cooperación, cuyo futuro creo necesario y crucial para abrir nuevas vías económicas, sociales y también tecnológicas.