Hacía tiempo que deseaba leerlo. Así se lo trasladé también al autor en una reciente comunicación vía e-mail y así fue. En sus páginas he encontrado a un Juan Carlos sincero, en ocasiones solo y desamparado, triste. He descubierto a un hombre de izquierdas pleno y convencido, a una persona familiar y cariñosa. En ellas he podido conocer a un aventurero, a un luchador y a un experto en algunos de los temas más en boga de la política y sociedad actual:el estado de las autonomías, la sociedad de la información, la innovación…
A Juan Carlos lo conocí personalmente en Deleitosa, en la inauguración de una residencia de mayores. Antes, lo había hecho de manera virtual, a través del correo electrónico, que nos ha servido y nos sirve de manera esporádica de nexo de unión . Tuve la fortuna de que al día siguiente de la comunicación de su retirada de la política, el periódico Extremadura, me publicase la columna que titulé ” El adiós de Ibarra” , la segunda más importante de las escritas (después de la carta a mi hijo el día en que Las Villuercas ardían en verano de 2005). Fue mi humilde homenaje a este hombre al que conocí en casa de niño, en la portada de panfletos y programas del PSOE, y del que me considero amigo, al menos desde la sinceridad y la lealtad que nuestros diferentes caminos nos permiten.
Mi primer e-mail fue enviado cuando siendo Presidente de la Junta de Extremadura, le comenté algún problemilla de alguien de la familia con respecto a un historial médico. A los pocos segundos del envío de mi correo este fue derivado al entonces Consejero de Sanidad y Consumo, Guillermo Fernández Vara, que sorprendió a mi mujer llamándola personalmente a casa, y que me cautivó también a mi, de tal modo que él también se ganó nuestra simpatía y cariño.
Al margen de mis preferencias personales y mi propio testimonio, no dejéis de leer este libro y descubriréis muchas e interesantes reflexiones sobre la política actual.

