Ya está bien que existan tantas diferencias entre el precio en origen (el que le pagan a los agricultores por sus productos) y el precio en el mercado (el que todos pagamos en la tienda o en el hiper), algo que sin duda está perjudicando seriamente a este ámbito de la economía, necesario y fundamental para zonas como las del ámbito rural, pero también crucial para toda la humanidad que -directa o indirectamente- depende de los alimentos que en fresco o transformados proceden de la agricultura. No conozco a nadie que se mantenga del aire.
Justificada pues la importancia de la agricultura, quiero detenerme también en el papel que desempeñan los agricultores y ganaderos en el mundo rural, en su aportación a la biodiversidad y conservación de especies, y en muchos casos al mantenimiento y modelado de verdaderas joyas paisajísticas. Todos ellos valores ambientales de incalculable precio. Me pregunto pues el por qué se invierte y apoyan iniciativas tendentes a la preservación de especies amenazadas o en peligro de extinción, y se olvida o ignora que el agricultor y ganadero, tal y como está el panorama es posible se encuentren en la misma tesitura.
Desde este espacio virtual, emanado de un rincón rural de esta España tan diversa y plural, reivindico el papel del sector, el sostenimiento de los actores que lo hacen posible y un apoyo unánime para incentivar, auxiliar, financiar o simplemente impedir la muerte de un grupo de hombres y mujeres que han decidido esta profesión, tan digna o más, que otras.