Decía mi amigo y sacerdote de la ceremonia, Fray David, que muchos padres de hoy día no quieren bautizar a sus hijos porque prefieren que sean ellos cuando sean mayores los que decidan esta cuestión. Imaginaros si esperamos a que sean mayores para escolarizarlos, para que se vacunen, para que coman por sí solos… Realmente, es una cuestión de principios, y no seré yo el que diga si es bueno o es malo, si está bien o si está mal, si es lo correcto o es lo incorrecto. Para mi -y esto es personal- me parece estupendo que los peques se bauticen y que por voluntad de sus padres, reciban este sacramento, y sólo pido respeto por ello.
En cualquier caso hoy hemos bautizado en Guadalupe a tres nuevos retoños, mi sobrina Elena y también a Alejandro y Arturo, lo que siempre es una buena noticia.
Por lo demás he echado muchísimo de menos a mis amigos y amigas de la plaza de la cordialidad, el blog del Guillermo Fernández, que hoy tenían quedada en Olivenza y con los que me hubiese gustado estar, junto a los míos.
Como se suele decir no se puede estar en misa y repicando y por ello, opté por el bautizo de Elena.