El hecho de que los principales partidos políticos de este país coincidan en el tiempo en la organización de sus congresos está generando mucha información y sobre todo nos está posibilitando muchos argumentos para poder afirmar que existe un descontento, fundamentalmente en las bases, que requiere de una revisión a fondo, de un proceso de reflexión y sobre todo de un cambio de rumbo en aspectos estructurales y funcionales, pero también en cuanto a la integración y pluralidad de opiniones e ideas en el seno de los mismos. Todo lo que sea democracia, transparencia, participación e igualdad de oportunidades en un partido político, es signo de madurez y de credibilidad.
Nada más enriquecedor que permitir que las personas se expresen, ejerzan su derecho a opinar y discrepar abiertamente, y se sientan parte de un proyecto político de progreso, con ilusión y con un firme compromiso social, porque, al fin y al cabo, el futuro de un partido, lo es también de una buena parte de la sociedad a la que representa. Por tanto, nada mejor que asumir abiertamente, con deportividad, los nuevos retos y las nuevas inquietudes, para construir la política del mañana, más abierta y cercana.