Independientemente de esto, que también fue apuntado por alguno de los portavoces de alguna delegación comarcal, creo que al menos desde mi humilde percepción hubo una clara diferencia con respecto al regional en el que estuve. La diferencia era lo que se denomina “el buen rollo”. El regional tenía mucho de esto y sin embargo el provincial, existía otro ambiente, más de espadas en alto y de extraños corrillos, que también nos deben hacer reflexionar a los socialistas para el futuro.
El respaldo de Juan Ramón Ferreira a la Secretaría General fue mayoritario, sin embargo la lista no lo fue tanto, como es lógico, sobre todo porque ya se sabe que en estos casos al final no pueden estar todos, aunque algunos siempre van.
Esta vez, la comarca de Villuercas, Ibores y la Jara, ha salido bien parada con 3 personas en la ejecutiva: el alcalde de Navalvillar de Ibor, Javier Morales, una concejala de Cañamero, María Dolores Merino, y mi buen amigo Kiko Monterroso.
Por lo demás un lugar de encuentro con amigos y compañeros, y una excusa para la convivencia de una familia, la socialista, que a pesar de todo, sale reforzada de este congreso.