Cada vez que se dan cita en Yuste ilustres personalidades europeas, bien para entregar premios, para desarrollar seminarios, congresos o cualquier actividad que sirva para, desde Extremadura, impulsar y fortalecer la identidad y valores de la Europa a la que pertenecemos, siento una envidia sana. Y digo que emulo a Yuste, porque a poco que se profundice en un lugar parecido, incluso con mayor proyección mundial, como es el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, con el que tengo especial contacto, cercanía e incluso cariño, debería seguir un poco el modelo del Monasterio jerónimo, residencia de quien fuera emperador Carlos V.
Desde hace ya algún tiempo sostengo y mantengo la idea de que el Monasterio de Guadalupe debe ser, además de un Santuario y lugar de visita, un centro cultural de primer nivel, especializado en asuntos iberoamericanos, fundamentalmente porque la historia de aquellos países en buena parte está ligada a Extremadura y a Guadalupe. Este lugar debería albergar una fundación, patronato o como quiera llamarse que fuese lugar de encuentro, de reflexión y de actualidad en las relaciones entre España e Iberoamérica, entre Extremadura e Iberoamérica, ejerciendo funciones similares a Yuste, pero en el plano de los países de América Latina. Se trata, en mi opinión, de una oportunidad que generaría en Guadalupe, además de empleo, proyección exterior, expectativas culturales y una dinámica de mayor calado en la Puebla, con la presencia también de empresas del sector privado.
Aunque pudiera parecer una idea descabellada, y como sé que muchos y muchas guadalupenses siguen esta ventana virtual, me gustaría que se pudiese opinar al respecto, siempre y cuando se hiciese desde el respeto e identificándose. En este sentido, no publicaré ningún comentario anónimo.