No todo es negativo, existen en estos momentos algunos elementos de oportunidad que parecen ser los más adecuados para, decididamente marcar el punto de inflexión en el sector: por un lado la existencia de un plan de dinamización turística que dispone de recursos y medios para organizar y estructurar los recursos, además de para promocionarlos; el capital humano que parece estar renovándose en lo que se refiere a empresarios y la existencia de un gran número de recursos infrautilizados y ociosos, que a priori ofrecen algunas expectativas interesantes.
Parece obvio que la competitividad que hoy día se requiere, especialmente en comarcas como la nuestra, pasa más bien por la gestión del conocimiento compartida, por la alianza de esfuerzos a la hora de abordar conceptos como la calidad y la promoción o comercialización de los productos, y por el impulso de estrategias compartidas que permitan el resurgimiento de sinergias interesantes que confluyan en la imagen de una comarca, que además de disponer de uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes del mundo, dispone de elementos muy característicos y genuinos, algunos endémicos y por tanto, únicos, que bien pudieran convertirse en productos turísticos vanguardistas.
Con ese ánimo deben caminar quienes apuestan por conceptos como la calidad, la fidelización de clientes, la creación de redes internas de cooperación empresarial que aunen experiencias, compartan conocimientos y generen ideas. En este sentido, la asociación de empresarios que ya está creada en la zona, VIBOTUR, es sin duda el mecanismo y el motor, que conjuntamente con los ayuntamientos, deben estrechar y ligar esfuerzos, para mejorar mucho este sector, cuyo futuro depende en gran medida de ello.
