La semana pasada estuve de viaje junto a algunos miembros de consejos rectores de cooperativas de Las Villuercas y los Ibores, comarca situada al este cacereño. Quedamos con Ángel Prieto, agricultor del Valle del Jerte y Presidente de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte. Cuando estuve visitando las instalaciones, en plena campaña de recogida de la cereza, tuve dos sensaciones o dos sentimientos básicamente: envidia sana y sobre todo mucho orgullo.Lo de orgullo, lo digo como extremeño, al observar que esta tierra tiene excepcionales y buenos ejemplos de progreso y de modernidad, como a base de tesón y de esfuerzo, se puede lograr generar empleo y generar valor añadido con los productos de toda la vida. Sólo hay que ver las instalaciones de esta cooperativa, como imagino que existirán otras en otros lugares de la región, para sentirse tranquilo, y pensar que Extremadura será en un futuro una gran potencia, no sólo en este, sino en muchos más sectores.
En los tiempos que corren, ante la globalización de mercados y la crisis de alimentos, la única alternativa para las producciones de las zonas rurales -El Jerte lo es- es el cooperativismo agrario, la unidad de fuerzas y el compromiso de afrontar la calidad como único recurso y estrategia comercial.
¡Felicidades a todos los Juanes y Juanas.!