Hoy, mi querido amigo y párroco, Fray David Ortiz, se estrenó como máximo responsable parroquial en una celebración solemne, la que acoge la subida al camarín del icono mariano que durante estos días ha estado junto a nosotros. Un interesante debut para un franciscano joven con proyección, lo cual me alegra mucho, y en cuyo proyecto parroquial espero aportar cuanto pueda. El día 9 de septiembre es el último día de las fiestas patronales, popularmente conocido en Guadalupe como “día del pueblo”, en el que los niños y niñas del pueblo ferian algún juguete de los que se exponen en los puestos que se sitúan en la Avenida Conde de Barcelona, por cierto, muy pocos con respecto a los que se daban cita en mi juventud.
Este día también ha servido para que el Ayuntamiento, en un acto cálido e íntimo, haya realizado un emotivo homenaje a uno de los personajes ilustres que este pueblo ha dado, el humanista Gregorio López. La presencia de Teresiano Rodríguez, presidente del Comisionado del Año Jubilar Guadalupense nos ha deleitado ofreciéndonos unos datos precisos sobre la historia de este pueblo y de su Santuario.
Por si el júbilo que nos otorga esta fiesta de nuestra Patrona no fuese suficiente, la revista que Marca Extremadura saca bimensualmente dedica un especial a este pueblo, a Guadalupe, a Las Villuercas y a nuestro querido monasterio. En unos días os lo podréis descargar. Un detalle de lujo, que todos los guadalupenses agradecemos, y que sin duda engrosa esa lista de acciones que desde el Comisionado del año jubilar se están haciendo para promocionar esta Puebla y Villa.
Espero que cada año se incremente esta popularidad y testimonio de fe y de extremeñidad, y Guadalupe se convierta en lo que antaño fue, dentro y fuera de nuestro país.